Bienestar de nuestros galgos

Dentro de los cuidados generales de un galgo, hay varios aspectos a tener en consideración para mantenerlos adecuadamente. La tenencia de animales, en general, requiere invertir horas de nuestra rutina diaria para su atención y cuidados.  En el caso un galgo, sus necesidades aumentan y es necesario ser responsable de sus necesidades específicas.

Dentro de los cuidados generales de un galgo, hay varios aspectos a tener en consideración para mantenerlos adecuadamente. La tenencia de animales, en general, requiere invertir horas de nuestra rutina diaria para su atención y cuidados.  En el caso un galgo, sus necesidades aumentan y es necesario ser responsable de sus necesidades específicas.

Es recomendable, sobre todo por comodidad y seguridad, vivir lo más próximo a las instalaciones donde se encuentren los animales, si, por cuestiones de espacio esto no fuese posible, deben ser visitados al menos dos veces al día, a primera y a última hora de la jornada laboral. En estas visitas, aprovecharemos para controlar comederos, bebederos, limpiar instalaciones, recogida de sólidos, limpieza con agua a presión de suelos y paredes, aplicación de insecticidas y desinfectantes de ser necesario para control de plagas; este es el momento ideal para revisar el estado físico de nuestro galgo, ya que si están en espacios sueltos es fácil que puedan hacerse daño en sus juegos. 

Los recursos económicos están totalmente ligados al bienestar de nuestros galgos. Es necesario priorizar un alimento de alta calidad, (con el costo que esto implica) siempre adecuado a las edades y estados fisiológicos de los galgos. El mercado nacional tiene una variada oferta, pero lo más importante a revisar es que el alimento tenga una procedencia conocida y cuente con la resolución sanitaria correspondiente. 

Las instalaciones deben ser cómodas y adecuadas a la legislación vigente sobre bienestar animal, aspecto muy importante, ya que las residencias caninas, hoteles caninos, refugios y criaderos están siendo sometidas a controles e inspecciones por parte de las autoridades competentes.

La conjunción de los factores anteriormente mencionados nos permite hablar de un costo medio anual de mantenimiento, que oscila entre 300.000 a 2.000.000 anuales, variando según raza, pelo y tamaño del ejemplar, cantidad que podría tacharse de desproporcionada, pero que tiene justificación, por ciertas medidas que incrementarán los gastos, tales como manejos veterinarios que podrían incluir mejorar la dieta, suplementar, entrenar, adiestrar, etc.

A estos gastos rutinarios y previsibles, hay que sumar imprevistos que nos puedan surgir como accidentes, traumas o patologías en nuestros animales que nos obliguen a solicitar servicios veterinarios de urgencia, que nos obligarán a un mayor o menor desembolso económico dependiendo de la gravedad y duración de estos.

Sin duda, ésta es la parte más sacrificada, pero que se ve ampliamente recompensada por la satisfacción personal que conlleva disfrutar de animales tan fieles y dispuestos a entregarlo todo, ESO SÍ QUE NO TIENE PRECIO.