Salud greyhound

Salud Greyhound

Si lo que se pretende con nuestro galgo es desarrollar una actividad física especial o actividad deportiva, las necesidades diarias son diferentes.

La consecución de un deporte depende de la predisposición genética del animal a la realización de determinadas tareas, del tipo de entrenamiento recibido y de la adecuada alimentación del animal.

 Los requerimientos energéticos para el ejercicio o caza dependen de la intensidad y duración de éstos y de las condiciones ambientales. Así, pueden aumentar en un 10-20% en un galgo de carreras y llegar hasta un 200-400% en un perro de trineo.

Estudios al respecto nos han mostrado que, la energía necesaria en una carrera de entre 35 y 50 segundos, es relativamente pequeña comparando con la energía que nuestro galgo necesita para mantener sus funciones físicas, y su termorregulación diaria tanto en invierno como en verano.

No sirve para nada administrar a nuestros galgos, antes de las carreras, glucosa o miel como aporte energético, ya que son azucares de cadena corta y rápida metabolización. Algunos estudios han demostrado que, este tipo de azúcares solubles, son rápidamente absorbidos por el organismo, el cual a su vez produce insulina que actúa para reducir el excesivo nivel de azúcar en sangre produciendo en muchos casos una hipoglucemia posterior, encontrándonos con el efecto contrario que queríamos conseguir.

Por tanto, nunca debemos dar altas dosis de azucares solubles, en las 4 horas anteriores a una carrera. Lo mejor es dar carbohidratos de cadena larga, como podrían ser entre 100 y 150 gramos de arroz, pasta o patatas 6 a 8 horas antes de la carrera.

Los galgos de campo, atendiendo al tipo de ejercicio que realizan, sus carreras suelen durar entre 50″ y 4´, lo que nos hace pensar que la obtención de energía es por vía anaeróbica láctica. Pues bien, pese a que en humanos este tipo de ejercicio implicaría una dieta al 75% de hidratos de carbono, hay varios estudios que demuestran en el galgo una característica que les permite sintetizar glucosa a partir de algunos aminoácidos, lo que hace que puedan mantener su nivel de glucosa en sangre y de glucógeno hepático o muscular durante más tiempo.

Además, destacar que los galgos, también, parecen estar adaptados a este tipo de esfuerzos y la recuperación de su pH en sangre y su concentración alta de lactato no supera más de una hora.

Las características genéticas de un perro deben adecuarse lo más posible al tipo de ejercicio que va a realizar.

Pero algo que nunca debemos olvidar es que el deseo del animal por cumplir sus funciones es realmente decisivo. Si un galgo no desea correr, jamás lo hará, ni detrás de un señuelo como en las carreras de canódromo, ni detrás de una liebre en el campo en libertad, donde nada les obliga. Si un perro no tiene deseo de cumplir esa función, ni las características genéticas, ni el mejor de los entrenamientos, ni la más adecuada alimentación conseguirán que lo haga y perderán su efecto.

Un correcto plan de entrenamiento debe asegurar que la intensidad, la duración y la frecuencia se correspondan con la capacidad real del animal y con el nivel deseado de rendimiento.

Un correcto plan de entrenamiento debe proporcionar al animal ejercicio constante en el tiempo, para conseguir una adaptación del animal a la función a realizar.

Antes de comenzar cualquier entrenamiento en un perro con el que queramos realizar un ejercicio, es fundamental someterlo a un estudio médico veterinario previo, para que un profesional valore su estado de salud real, así como sus características físicas y limitaciones.

Existen muchos y diferentes programas de entrenamiento, ninguno oficial o mejor que otro. Cada animal o atleta tiene que mejorar en base a sus propias características. Los únicos elementos comunes que todo programa de entrenamiento debe incorporar para evitar lesiones y problemas futuros son:

- Una incorporación paulatina y pausada al ejercicio.

- Aumento de intensidad paulatina y progresiva.

- Un trabajo adecuado inicial de calentamiento, que evite lesiones indeseables y mejore la flexibilidad articular.

- Un trabajo de recuperación adecuado después del esfuerzo, en los primeros treinta minutos, fundamentalmente, post ejercicio en el caso de los galgos, puesto que es en ese periodo de tiempo en el que está demostrado que es más eficiente la recuperación del glucógeno, hasta 4 veces superior, porque el flujo sanguíneo muscular es más alto.

Toda esta información, individualizada en cada galgo atleta o competidor, será la que marque el tipo de entrenamiento, la intensidad, frecuencia, repeticiones, y tipo de ejercicio que necesita cada uno de ellos, así como el trabajo de recuperación.

Fuente: Marta Gil Hernández Licenciada en Veterinaria con grado y Masterizada en Investigación en Ciencias de la Salud. Directora Técnica y Veterinaria titular del Centro Veterinario Margus y Veterinaria Oficial de la F.E.G